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jueves, 24 de abril de 2014

EL BOXEO EN EL CINE (una pequeña muestra)




     Si existe un deporte arraigado íntimamente al cine ese es por excelencia el boxeo. Ninguna otra disciplina deportiva ha sido llevada, ni de lejos, tantas veces al celuloide, dando además como resultado algunas de las obras más emblemáticas de este arte.

martes, 18 de enero de 2011

THE FIGHTER

  

Director: David O. Russell


Reparto: Mark Wahlberg, Christian Bale, Amy Adams, Melissa Leo, Robert Wahlberg, Jack McGee, Dendrie Taylor


Año: 2010




Puntuación: 8/10


   
      Dicky Eklund, ex-boxeador convertido a entrenador, nada entre las drogas y el delito mientras intenta llevar adelante la carrera de su medio hermano Micky Ward, el cual vive a la sombra de Dicky, héroe del pueblo por su polémica victoria contra Sugar Ray leonard. Esta historia real nos lleva por el pedregoso camino de Micky por hacerse un lugar en el mundo del boxeo, donde llegaría  a ser campeón mundial.

    La vida del boxeador, dada a un deporte tan echado a perder hoy en día entre divisiones federativas, la obcecación por el físico desorbitado, y la falta de talento y pasión publica; siempre ha tenido durante su ya larga historia curiosos protagonistas, con grandes historias y buenos combates. Porque el boxeo, sangre a parte, es un deporte para hombres fuertes, de voluntad, con decisión y devoción, capaces de resistir y dedicados al arte del puñetazo. Así, el cine ha llevado a la gran pantalla un gran número de películas, todas las que conozco de éxito... y todas basadas en hechos reales. Porque el boxeador es un personaje poco común.

   Desde los grandes combates en los inicios del boxeo con Paul Newman como Rocky Graciano ("Marcado por el odio"), o la rivalidad que acabó en amistad entre Max Schmeling y Joe Louis (sintiendo no recordar el título de ese cuioso film). Por no decir ya de las famosísimas peripecias de Cassius Clay en "Alí", o la curiosa vida, retratada por Robert DeNiro, de Jake la Motta en "Toro salvaje". Lo curioso es que podría seguir bastante rato describiendo películas acerca de viejas glorias del boxeo. Incluso el mítico "Rocky" de Stalone está inspirado en parte en el gran Rocky Marciano. Por lo tanto, no es de extrañar que una familia dedicada íntegramente a este deporte haya sido retratada en la gran pantalla.

     Todo comienza aparentando ser una especie de falso documental, por lo menos para el espectador ignorante de la vida de estos dos personajes. Sin embargo, el inicio de la película simplemente se corresponde con la que fue la grabación por parte de la HBO de un documental acerca de la vida de Dicky Eklund, el cual al final se convirtió en un retrato del su hundimiento a causa de las drogas. Este documento plasma como era la vida del hermano de Micky, héroe local hasta el momento, interpretado espléndidamente por Bale, y que termina de reflejarle a él mismo como era estando colocado. Visión que por supuesto no le acaba gustando.

     La dirección va cambiando poco a poco, el director nos va mostrando sin prisas como esta historia es realmente una película, las cámaras del documental desaparecen, y van haciendo aparición el resto de personajes que representan a la familia, entre los que encontramos una absorbente, imperante y dominante Melissa Leo, que ya había hecho un gran trabajo en "Frozen river", y que aquí encarna a la madre y manager de los boxeadores, y culpable de un motón de histéricas hijas más. Sobre este poblado hogar, centrado en representar a Micky, pero en realidad enfocado en la vuelta al boxeo de Dicky, se va cociendo un drama familiar que no deja progresar la carrera de Micky, pasablemente representado por Wahlberg. 

     El drama interno de Micky Ward establecido entre su familia y su vida y carrera centra paulatinamente la película. Escenas de espectaculares combates se acaban combinando con la caída total y redención de su hermano Dicky, y así asistimos a un entretenido y absorbente camino al título. Con un guión sostenible, y unos personajes bien asentados, la historia adquiere fuerza a buen ritmo y nos arrastra hasta el final del apogeo de la vida de estos dos especiales boxeadores.

    PD: Una de las candidatas este año al Oscar.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

FAT CITY




Director: John Huston

Reparto: Stacy keach, Jeff Bridges, Susan Tyrell, Candy Clark, Nicholas Colasanto

Año: 1972

Puntuación: 8/10





       La historia se centra en Tulli, un antiguo boxeador profesional que aspira a poder volver a entrenarse y volver a ganar dinero boxeando. Tulli conoce a Ernie, un joven de 18 años de características prometedoras para el boxeo, que comenzará su carrera profesional gracias a una recomendación de Tulli. Ambos se hacen amigos, pero la vida los golpeará con diferentes guantes.

     Muchas veces el cine nos retrata ideales historias, de final feliz, con épicos héroes que afrontan durísimas batallas con la recompensa de que todo acaba saliendo bien, todo el mundo está contento, hay comida para todos, todo el mundo que se lo ha merecido termina saboreando la victoria. Y algunas de ellas puede que sean grandes obras. Pero eso solo ocurre en la cara luminosa de la Luna. En su dorso las historias transcurren con dolor, penuria, tristeza y fracaso. Porque hay gente que lucha, y lo hace muy duro, más que la mayoría, y sin embargo no tienen recompensa, pasan al olvido, y sólo les queda su soledad y una botella de vino. 

          Nuestro personaje deambula por la vida entre bares de cuestionada reputación, luminosidad de burdel y decorativa suciedad, y campos de cultivo de tortuosa labor y deterioro lumbar. Hundido en litros de whisky, comienza a ver su vuelta al boxeo como la única salida que le queda. Su éxito no hace más que sacar a la luz la miseria de una vida que parece darle la espalda sin razón a aquellos que realmente necesitan una mano. Su alter ego mexicano, con apreciable castigo físico, manifiesto en su orina, resalta el tono de desesperación por el cual luchan estos supervivientes de los bajos fondos. Mientas los espectadores piensan en apuestas deportivas, entretenimiento y comerse una hamburguesa, los boxeadores combaten por esa pizca de dinero que les permita subsistir para pagar sus facturas. 

          Hay que tener mucho valor para levantarse por la mañana sabiendo que no tienes nada. Hay que ser muy valiente para mantener el buen humor y la sonrisa, ser capaz de hacerse cargo de una irritante borracha rendida ya a la amargura del alcohol y cocinarle pacientemente un filete para que mantenga su lamentable existencia. Llega el final, mira a la gente congelada, uno a uno se va preguntando si tienen una vida tan jodida, si probablemente es la persona más desgraciada del bar, o qué clase de esfuerzos han hecho ellos para tener sus fabulosas vidas. Se endereza, termina el café al lado de su amigo. Solo necesita una clemente compañía. La cara oculta es un sitio muy oscuro... y muy solitario.